Jan 17 2010

Highway to Hell

El camino de casa de Chick a casa de Ritvon fue más tortuoso de lo que esperábamos, la ruta tradicional – Av. Moctezuma – estaba bloqueada por coches chocados. Se podían distinguir algunas personas heridas huyendo de los infectados, otros intentaban atropellarlos y algunos cuantos intentando salvar a sus seres queridos, pero para estos ya era demasiado tarde, el virus que empezó como una vacuna era altamente contagioso por medio de fluidos corporales.

Buscando rutas alternas nos fuimos encontrando un sinfín de zombies. Cada quién se asomaba por su ventana blandiendo su arma y golpeando o disparando, así íbamos abriéndonos camino.

“¡Overkill!” – Exclamó CiX después de dispararle en el pecho a un señor zombie de aproximadamente 40 años y pasarle el coche por encima.

“¡Hat Trick!” – Acabo de decapitar a tres zombies que se acercaban con mi cuchillo para mantequilla.

A lo lejos divisamos a una anciana en medio de la calle, tenía un carrito de supermercado con tres gatos pequeños. Estaba dándonos la espalda por lo que no se distinguía si estaba infectada y Chick gritó para que CiX se detuviera.

– “¡No le hagas caso!” – Ritvon conocía los peligros de ser sentimental en este tipo de situaciones… alguien siempre muere.

– “¡Tengo que salvar a esos gatos! Ahorita regreso” – Una vez dicho esto, Chick salió corriendo del coche y se precipitó hacia la señora. Ella se volteó para mostrar su rostro sangriento y Chick le pegó con la sartén con tal fuerza que se escucharon los huesos del cuello tronar. La anciana cayó en el suelo sólo para encontrarse con otro frenético golpe de Chick.

Ritvon y CiX se miraron alegres, pues su amiga recordó el “double tap” que casi me cuesta la vida con Paloma, pero yo me percaté desde antes que había olvidado otra muy importante: “Don´t be a hero”; Hice mi mejor esfuerzo por disimular una pequeña risa que intentaba salir en cuanto vi como Chick batallaba por jalar una caja de madera para poder pararse sobre ella con las puntas de sus pies y asomarse dentro del carrito de supermercado. La escena en sí puede resultarles graciosa, pero mi alegría culposa tenía como origen el resultado de la misma.

– “Vámonos…” – Murmulló un Ritvon entristecido mientras observa como Chick era abatida por tres feroces felinos.La infección había evolucionado rápidamente y los animales también eran víctimas. – “Y atropéllala, no quiero que se haga zombie.”

– “¡Cien puntos!” – Se me escapó el grito mientras el coche brincaba por pasar encima del cuerpo tirado.

El resto del camino fue bastante silencioso, mantuvimos las ventanas cerradas y solo de vez en cuando alguien la bajaba para descargar su ira sobre algún muerto viviente que tuviera la mala suerte de cruzarse en nuestro camino.

Finalmente llegamos a casa de Ritvon, le marcamos a Ixion para que nos abriera y bajamos rápidamente del auto. Una vez dentro quedamos asombrados por lo bien protegido que estaba nuestro nuevo fuerte. Todo lo que se podía usar como arma estaba repartido en lugares fácilmente accesibles de la casa, los cuadros, vinos y libros habían sido remplazados por cuchillos, palos, cadenas… todo lo que pudiera provocar un golpe letal. En la planta baja las puertas y ventanas estaban reforzadas por muebles, y el primer piso servía de puesto de observación.

Atónito por la fortaleza, Ritvon tardó en darse cuenta que su hermano estaba tirado en el suelo –inerte – tras lo cual volteó a ver a Ixion con una mirada inquisidora.

– “No te preocupes, solo está drogado. Lo encontré convulsionándose cuando llegué y supuse que era la mejor opción hasta no comprobar que está infectado.” – Lo calmó Ixion. – “Por cierto, ¿dónde quedó mi esposa?”

– “Hicimos lo que pudimos para detenerla… pero intentó rescatar a unos gatos que resultaron infectados… le tuvimos que dar el golpe de gracia” – Contestó CiX cabizbajo.

Ixion contuvo sus lágrimas y se dirigió al cuarto de la televisión, separado del resto por una ligera cortina. Después de unos cuantos minutos, emergió nuevamente y nos juntó en el comedor.

– “Bien, tenemos que crear un plan si es que queremos sobrevivir” – Dijo enérgicamente. – “Lo primero es abastecernos de comida y bebida. También necesitamos evaluar la situación, es probable que tengamos que salir de la ciudad”.

Fue una noche dura, la enfermedad es tan nueva que la única información que podíamos recabar venía de nuestras noches de películas e imaginación, pero una idea se sobrepuso a todas las demás:

– “¡Hay que matar a todos y cada uno de esos bastardos que nos encontremos!” – Exclamó CiX mientras cargaba su escopeta. – “¿Ahú?”

– “¡Ahú!”