Vive y Deja Morir

3 horas antes

–"Bien, aquí es… y vaya que ha pasado el tiempo…" –dijo Ritvon en voz baja acercándose a la entrada.

Ritvon había recorrido media ciudad desde su encuentro con los ‘Deadguns’.

Sus primeros destinos habían resultado vueltas en vano; casas vacías sin rastro alguno de quienes las habitaban o entes ajenos que fueron derribados al momento.

Ahora, sólo faltaba una más en la lista, y aunque había cumplido con sus promesas habiendo regresado para saber si se encontraban bien, Ritvon se sentía un poco desesperado al no encontrar nada en sus visitas anteriores.

–"¡Rayos!".

La puerta se encontraba entreabierta y eso no podía significar nada bueno.

–“¡Darna! ¿Estás ahí?” –preguntó Ritvon al abrir la puerta, dejando entrar un poco de luz a la casa.

–"¿Ritvon?".

Una voz le había contestado desde lo profundo.

–"Darna, ¡eres tú! ¿Estás bien…?" –se alegró Ritvon dando unos pasos adentro, tan sólo para ser interrumpido.

–"¿Qué haces aquí?… ¿Por qué viniste?" –contestó Darna con tono reprimente pero suave.

–"Eso no importa ahora. Vámonos, ya luego te explicaré…"

–"No…” –volvió a interrumpir Darna –: "¿Por qué tuviste que venir? ¿Por qué no pudiste simplemente dejarme y olvidarte de mí?"

–"…".

–“Vete…” –suspiró Darna quedamente.

–“Pero…”.

¡CRASH!

Una taza se estrelló contra la puerta, rompiéndose en pedazos.

–"¡QUE TE VAYAS!" –gritó fúrica Darna tras haber destrozado la taza a escasos centímetros de Ritvon.

~POM~

Un latido resonó por los adentros de Darna. Los escalofríos se hicieron presentes; un punzante y agudo dolor la recorrió desde su hombro hacia todo su cuerpo. Fue entonces cuando Ritvon se dio cuenta: Darna había sido mordida.

–"!AAAAAAAHHHHHH!" –aulló Darna desgarradoramente.

–"… Mierda… esto no puede ser bueno" –dijo Ritvon sin remedio.

Darna se había transformado en un zombie en cuestión de segundos. Sus ojos se habían reducido, el contorno se había vuelto más sombrío y varías llagas habían aparecido por su rostro, como si el virus la hubiera consumido o quemado por dentro al momento del cambio.

De inmediato salió disparada contra Ritvon con aquella furia contenida.

Ritvon, sin pensarlo dos veces y en un movimiento rápido, se lanzó igualmente hacia ella, tomándola del cuello y azotándola contra el suelo justo antes de que ella pudiera clavarle las garras.

En el suelo, Darna forcejeaba por seguir atacando –."Lo lamento…" –sollozó Ritvon –: "Vine para intentar cumplir mi promesa… pero parece que no llegué a tiempo…".

El forcejeo continuaba, con gritos de desesperación por parte de ella.

Ritvon había tomado su escopeta aún sosteniendo a su atacante y luchando por mantenerla inmóvil.

–"… Adiós".

¡BANG!


–"Listo, es la última maleta" –dijo Chechel aventando una valija en la parte trasera de la minivan e Ixion daba una última revisión a la casa asegurándose de que nada importante quedara olvidado, mientras los demás acomodaban todo dentro de Gorgor.

La mañana había llegado con pocos tumultos, pero el lugar se encontraba en escombros y sería difícil resistir una noche más como la que habían tenido que pasar la velada anterior.

–"¡Pero no podemos irnos! ¿¡Y si regresa!?" –alegaba intensamente Chick.

–"Ay, hasta crees que va a regresar" –resaltó Ixai.

–"¡Tú cállate Wato!".

–"Ven y cállameee".

–"¡Maridito, ya ponlo en paz!".

–"¿Pues qué? Si me dejaron a mí, ¿por qué no lo podemos dejar a él?”.

–"Porque a él si lo queremos" –respondió Gotshi.

–"¡AH! ¿Y a mí no me quieren? Si me amaaaan" –exageró con las manos Ixai.

–“¡A ver!” –interrumpió Ixion –: "Tenemos que irnos, punto; Es la mejor estrategia”.

–"Pero…" –quiso objetar Chick, sin embargo Ixion prosiguió –: "Mira, si ya no regresa, nosotros nomás estamos perdiendo tiempo aquí, en lugar de estar buscando un buen lugar para salvaguardarnos".

–"Salvaguardarnos, que chistoso" –rió Chick bobamente.

–"PEEERO, si nos vamos y le dejamos una nota cifrada, es probable que pueda encontrarnos. Si es capaz de regresar aquí, entonces será capaz de seguirnos la pista".

–"¿Y por qué cifrada?" –cuestionó Gotshi.

–"Para que sólo él pueda entenderla, si no, puede que otras personas nos encuentren y quién sabe qué intensiones puedan tener".

–"¡Ah!, ¡muy listo! Por eso te quiero maridito" –dijo Chick abrazando a Ixion.

Todo lo demás estaba ya listo, así que Ixion corrió a tomar un cuchillo de la cocina para marcar la puerta de madera con unos cuantos símbolos. Al terminar, los demás contemplaron por unos cuantos segundos antes de dejar su clara su duda.

Exasperado, Ixion alegó que era completamente obvio su significado y al cabo de unas cuantas explicaciones todos asintieron y se marcharon del lugar, un tanto inseguros, pero satisfechos por su decisión.

El camino no sería largo, aunque tampoco placentero, pero el hecho de que Ritvon se encontrase lejos les daba una razón para preocuparse por algo que no fuese su oscuro destino.

El pequeño grupo había sobrevivido ya a varios ataques, monstruosidades, decepciones y pérdidas, sin contar la gran desesperación de no verle fin a un evento que sólo en sus más locos sueños o pláticas de fantasía podrían haber descrito, pero que ahora era más que real.

El ruido del motor acelerando y los gruñidos lejanos de las criaturas inundaban las calles, pero en la camioneta todo era silencio; todo excepto un pequeño susurro de una voz tímida y aguda se distinguía al fondo, casi como silbido –: "Ritvon regresará, verá el mensaje y nos encontrará, de eso estoy segura" -repetía una y otra vez para sí misma Chick.

 


¡BANG! ¡BANG!

Sólo dos casquillos restaban dentro de la escopeta de Ritvon.

Su aliento era agitado; su ropa, katana y escopeta se encontraban cubiertos por tonos rojizos. Ritvon estaba rodeado por más de treinta cadáveres en la cercanía y una docena de muertos vivientes en la circunferencia contigua.

La furia por el acontecimiento previo lo había sacado de sí y en una sed implacable de sangre y venganza, había salido a matar cuanto zombie se encontrase en los alrededores.

Ahora, después de una jornada de batalla sin sentido, el cansancio se apoderaba de él aún con las lágrimas frescas en el rostro.

Las oleadas de zombies no dejaban de abrirse paso hacia su posible alimento, pero sus fuerzas no podían más con su cuerpo.

Exhausto, Ritvon cayó de rodillas sosteniéndose vagamente con la espada contra el suelo como único apoyo.

No debía terminar todo así para él, no sin cumplir su última promesa de regresar con los amigos que lo estaban esperando; pero sin más opciones y en su condición actual, no había salida a la vista…


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